“Tenemos que disfrutar de cada día como si fuera el mejor de nuestra vida”

A los 25 años, Sara Andrés perdió los pies en un accidente de tráfico y eso marcó su vida para siempre.

Centrada en sus entrenamientos para representar a España en los Juegos Paralímpicos de Tokio y, actualmente, en excedencia en su faceta como docente, ha superado diferentes retos a lo largo de su vida con mucho humor. Su fórmula para adaptarse a lo nuevo, aceptarse y superarse a sí misma es disfrutar el presente.

¿Cómo decidiste ser profesora de Educación Primaria y atleta paralímpica?

Desde bien pequeña tuve claro que me gustaba dar clases. Ponía mis peluches en la cama y jugaba a ser profesora. Cuando crecí, y quizá influida por Paloma, una profesora que tuve, decidí convertir mi juego en una realidad e inicié estos estudios. Lo de atleta, en cambio, fue menos planeado. Llegó a mi vida de improviso. A través de la discapacidad quise superarme a mí misma y empecé a correr poquito a poco. Me di cuenta de que me gustaba el atletismo y pensé: ¿por qué no ser atleta?

¿Qué cosas positivas te ha aportado el accidente que te hizo perder los pies? ¿Cambió tu manera de afrontar la vida?

El accidente lo cambió todo, desde el primer momento. Las cosas a las que antes dabas importancia ya no la tenían. Cambia el esquema de vida y tus valores. Pero me ha ayudado a ser la persona que soy ahora, más paciente, más tranquila y más humilde.

También superaste un cáncer de piel. ¿Qué mensaje le dejarías a las personas que abusan de la exposición al sol?

Tuve un cáncer de tiroides y posteriormente uno de piel, y siempre digo que éste último es el más fácil de prevenir. Aunque sea verano o invierno el mensaje tiene que el mismo: la radiación y los rayos UVA siempre están ahí, haga sol o haya nubes, y también hay que tener en cuenta la luz azul de los dispositivos móviles y ordenadores. No debemos creernos invulnerables. Es algo tan sencillo como echarte fotoprotección, estar a la sombra y cambiar el paradigma del estar moreno como modelo de belleza.

¿Consideras que aceptarte como eres es una de las bases para ser feliz? ¿Qué consejo le darías a alguien que esté sufriendo por sentirse diferente por una discapacidad?

No hay un consejo válido para todo el mundo, pero sí se puede dar un mensaje de esperanza. Antes de la aceptación viene la adaptación. Y una vez que te adaptas a tus circunstancias y a tu nueva vida, puedes empezar a aceptarte y quererte.

Enfrentas la adversidad con una sonrisa. ¿El humor es clave a la hora de aceptarse a uno mismo? ¿Se nace siendo positivo o se puede llegar a aprender?

Yo lo aprendí. Ya era positiva antes del accidente, pero después aprendí a serlo más. El humor, en mi caso, ha sido clave para superar los retos que la vida me ponía por delante. Reírse de uno mismo y que los demás se puedan reír contigo permite rebajar la importancia de los problemas.

Prodigas disfrutar del aquí y el ahora. ¿Por qué es tan importante?

Vivir el aquí y ahora es importante en la sociedad en la que vivimos. Tenemos que disfrutar de cada día como si fuera el mejor de nuestra vida. Pero lo habitual es que ni siquiera disfrutemos de nosotros mismos diez minutos a lo largo del día. Y esto genera infelicidad, angustia o depresión, porque nunca estás presente en tu propio cuerpo, sino que estás pensando en el futuro o en el pasado. Esa proyección hace que no estés satisfecho con lo que tienes, sino deseando siempre que llegue algo mejor.

La sociedad está acostumbrada a la queja constante. ¿Habría que enseñar a los niños y a los jóvenes a ser más conscientes de todo lo que tienen y no de lo que no tienen?

Creo que los niños pequeños saben vivir más el momento que los adultos. Quizá habría que enseñar a los padres cómo ayudar a sus hijos cuando crezcan para que no busquen la felicidad que está por venir, sino lo que viven y tienen en el presente.

Grupo Sando
¿Todavía existe mucho camino a recorrer para hacer más habitable la ciudad de cara a las personas que sufren problemas de movilidad? ¿Qué solicitarías a la administración en este sentido?

Me da rabia que se tenga que luchar en este sentido. Creo que es obvio que todas las aceras tienen que estar acondicionadas, que no puede haber barreras arquitectónicas y que los nuevos proyectos tienen que ser pensados en las diferentes necesidades de la población, ya sean personas con movilidad reducida o simplemente personas mayores. Tiene que haber presupuestos concretos para aspectos como, por ejemplo, que las aceras sean grandes, que no tengan bordillos o que haya rampas al lado de unas escaleras.

¿Qué esperas de los Juegos de Tokio? ¿Tienes perspectivas de ganar una medalla?

Quiero disfrutar, pasármelo bien y vivir la experiencia. Es verdad que tras Río de Janeiro tengo una exigencia añadida, autoimpuesta porque soy ambiciosa, que es ganar una medalla. Pero si no la gano no pasaría nada, porque durante este tiempo que he estado preparándome he sido muy feliz. Me gusta ir a entrenar, superarme cada día. Si la consigo será la guinda del pastel, pero si no es así, también estaré muy orgullosa. Es un privilegio ya solamente el hecho de poder ir a estos Juegos.

¿Cómo valoras el papel de la mujer en el deporte paralímpico y en el deporte en general? ¿Has visto una evolución en los últimos años?

Ahora las plazas son equitativas y eso viene muy bien para incentivar a las mujeres. Sin embargo, en el deporte discapacitado falta deporte base, que es el que nutre al de la alta competición. Falta que las Federaciones se pongan de acuerdo y faciliten dinero y material a los deportistas, pero lo cierto es que a lo largo de estos últimos años he visto cómo la gente, cada vez, está más interesada en probar la práctica deportiva. Necesitas muchos años para ser un deportista de élite y para poder dedicarte a ello requieres de unos recursos que te permitan seguir practicando el deporte. Por otro lado, el hecho de que cada vez haya más visibilidad y más interés abrirá las puertas a muchas personas.

También escribes cuentos en los que los protagonistas son niños con discapacidad. ¿Cómo crees que se debe educar a un niño en el respeto y la empatía hacia las personas diferentes?

Tengo escritos cinco cuentos. He publicado uno y después de Tokio voy a publicar el segundo. Son cuentos en los que se narran las aventuras de cinco personajes con discapacidad y tienen como objetivo acercarla a los niños. Respecto a cómo educar a los pequeños, no hay mejor manera que hacerlo desde la naturalidad. El respeto y la empatía se basan en que los niños conozcan tantas realidades como sea posible para que no tengan extrañeza. Cuando ven algo desconocido es cuando pueden desarrollar sentimientos de miedo y eso puede llevar a una falta de empatía. Hay que contarles las cosas como son, con naturalidad, e incidir en la importancia del trabajo en equipo y ayudarnos los unos a los otros.

¿En qué consiste tu colaboración con la Fundación Lo Que De Verdad Importa?

Es una relación fantástica. Contactaron conmigo, me hicieron una entrevista y a raíz de entonces hemos hecho un montón de congresos. Dicen que les aporto mucho, pero más me han aportado ellos. La experiencia, llegar a tanta gente joven, ver que lo que tú has vivido a otro le puede servir, es increíble y me hace muy feliz. Además, a través de la Fundación conocí a Cantabria Labs, que es mi patrocinador, así que les estoy muy agradecida.

¿Qué objetivos personales y profesionales quieres cumplir a medio plazo?

A corto plazo estoy totalmente volcada con mis objetivos de los Juegos Paralímpicos de Tokio. A largo plazo todavía no me lo he planteado. Tengo diferentes ventanas abiertas. Puedo volver a ser profesora, que me encanta. O quizá seguir con los libros. A lo mejor continuar en el deporte como entrenadora. No lo sé. ¡Es fantástico tener tantas oportunidades donde elegir!