Lagunas, lagos y embalses, naturales o artificiales, salpican la geografía española.

Algunos son más transitados y otros resultan prácticamente desconocidos. Visitarlos es un buen plan en cualquier época del año, pero especialmente cuando comienza a hacer calor.

Los lagos son reductos de la naturaleza con el agua como protagonista por derecho propio. Su sola presencia hace que nos quedemos absortos contemplando un paisaje que gana en belleza con su sola presencia. Situados a mayor o menor altura sobre el nivel del mar, estos humedales han hecho acto de presencia como cortesía del viento, los glaciares o los caprichosos desniveles del terreno.

Cualquiera de los lagos, lagunas o embalses que tiene España merece una visita. Y quizá, cuando el calor más aprieta, los más atrevidos puedan darse un baño, después de consultar si la normativa local lo permite.

Lago de Sanabria, en Zamora

Este lago, de origen glaciar, es el más grande de España. Su belleza ha conquistado a quienes se han acercado a contemplarlo, incluido el propio Unamuno, quien lo nombra en su obra San Manuel Bueno, Mártir.

El lago cuenta con algo más de 300 hectáreas y una profundidad de más de 53 metros. En verano, son muchas las personas que deciden darse un refrescante baño, aunque solo los días de más calor por lo frías que se encuentran sus aguas.

Lagos de Enol y Ercina, en Asturias

Conocidos por muchos como los lagos de Covadonga, estos preciosos lagos de origen glaciar se encuentran en el Parque Nacional de los Picos de Europa y a más de mil metros de altitud. Sus aguas tranquilas permiten que las nubes y las montañas que les rodean se vean reflejadas, lo que conforma una postal única que todo el mundo trata de retratar con su cámara de fotos.

Podrás acceder a los lagos en transporte público o en tu propio vehículo, aunque existe un horario para hacerlo y un número máximo de vehículos autorizados. Como consejo, si madrugas y eres de los primeros podrás verlos con más tranquilidad y disfrutarlos al máximo.

Lago de Sant Maurici

El lago de Sant Maurici se encuentra en el Parque Nacional de Aigüestortes y Sant Maurici, en los Pirineos. Su belleza, en medio de un paisaje montañoso, como salido de un cuento, le convierte en uno de los lagos más bonitos de Europa.

Puedes aprovechar la estancia para realizar una ruta por los alrededores. Existe la oportunidad de acercarte a este lago desde el cercano pueblo de Artíes, en un recorrido que puedes hacer por etapas. Las vistas serán la recompensa.

Laguna de Fuente de Piedra, Málaga

Si te gusta la naturaleza en estado puro, disfrutarás de esta laguna malagueña, una de las preferidas por los amantes de las aves. En ella se pueden ver flamencos, ya que posee la colonia más numerosa de estos curiosos pájaros rosas de toda la Península Ibérica y la segunda de mayor tamaño de Europa.

La laguna de Fuente de Piedra es la más grande de Andalucía. Un humedal de más de seis kilómetros de largo y dos kilómetros de ancho, en medio de una zona protegida por su incalculable valor natural, con más de 1.300 hectáreas.

Embalse de Gorg Blau, en Mallorca

El embalse de Gorg Blau no solo conforma un espectáculo único en medio de la isla de Mallorca, sino que además sirve para abastecerla. Esta concentración de agua se sitúa en plena Sierra de Tramuntana, entre los picos de Puig Massanella y Puig Major.

Si estás por la zona y te apetece desconectar, no dejes de dar un paseo para contemplar el embalse. Te quedarás asombrado de ver cómo las islas también pueden regalarnos coquetos embalses.

Ibones de Anayet, en Huesca

El término “ibón” se refiere a los pequeños lagos de montaña de origen glaciar que se suelen encontrar en terrenos de gran altitud. Un ejemplo lo tenemos en los Ibones de Anayet, en Huesca, que muchos consideran los lagos más bonitos de España.

Para disfrutar de los Ibones de Anayet tendrás que subir más de 2.000 metros de altura. A los pies del pico del miso nombre, con 2.545 metros de altitud, y a escasa distancia del Midi D’Ossau, situado en Francia, se encuentra este conjunto de pequeños lagos, que ha sido calificado por los expertos como uno de los mejores ejemplos de lagos glaciares de España.

Lago de Alqueva, en Badajoz

El lago de Alqueva, en Badajoz, es el lago artificial más grande de Europa occidental. Situado en la frontera que divide España y Portugal, o lo que es lo mismo, Badajoz y Alentejo, cuenta con una superficie de 250 kilómetros cuadrados.

En Villareal podrás encontrar un embarcadero ideal para hacer unas fotos o dar un paseo en barco hasta Juromenha, ya en Portugal. Mucha gente también se desplaza en verano hasta este punto para realizar deportes acuáticos, darse un baño o, simplemente, hacer un picnic junto a sus aguas, en pleno contacto con la naturaleza.

Laguna Negra, en Soria

La Laguna Negra, a medio camino entre Covaleda y Vinuesa, es un lago glaciar de pequeñas dimensiones, pero con la facultad de enamorar a quien se acerca hasta allí por el puro placer de contemplarlo.

Situado en los Picos de Urbión, este lago aparece en La Tierra de Alvargonzález, de Antonio Machado, y aunque en la obra se deja entrever que no tiene fondo, lo cierto es que en algunos puntos su profundidad llega a alcanzar los 12 metros. Resulta perfecto para visitarlo en cualquier época del año porque el lugar nunca pierde su magia.