Todo lo que tienes que saber para camperizar una furgoneta lo puedes hacer tú o casi todo…

El sector del autocaravaning lleva años en auge, tendencia que no ha hecho si no acrecentarse a raíz de la Covid-19, puesto que es un tipo de ocio que permite viajar sin aglomeraciones, con mucha libertad y a zonas apartadas a las que es difícil acceder de otras maneras.

De las opciones que ofrece, la más habitual son las furgonetas camper ya que, a diferencia de caravanas y autocaravanas, suponen un punto de acceso a esta moda que es más barato y accesible, tanto adquiriendo una unidad que ya esté preparada como optando por hacer la transformación desde cero. Te contamos todo lo que tienes que saber para camperizar una furgoneta y empezar a recorrer mundo. Aquí tienes los 6 pasos básicos que debes tener en cuenta.

1. Elige la furgoneta apropiada

El mercado presenta una oferta de furgonetas realmente amplia, la mayoría de ellas susceptibles de ser camperizadas. Es por eso que hay que pensar en qué queremos de nuestro vehículo y elegir en consecuencia: si queremos un camper con todo tipo de equipamiento, camas para cuatro personas y mucho espacio, lo lógico es decantarse por modelos grandes; pero si nuestras pretensiones son menores o solo la van a usar dos personas por norma general, es mejor optar por una más compacta, ya que será más ligera y ahorraremos en combustible.

Una buena opción puede ser comprar la furgoneta en empresas de renting, pues suelen usarla para traslado de tripulaciones y grupos, normalmente por carretera, por lo que están mejor tratadas que otras de origen particular.

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2. ¿Por tu cuenta o con apoyo profesional?

Es una de las primeras decisiones que hay que tomar, ¿vas a hacerlo todo tú a mano o vas a contar con el apoyo de profesionales? Piensa que cualquiera de las dos opciones tiene sus pros y sus contras.
Encargarte tú te asegura el precio más barato posible, pero has de saber que implicará muchas horas de trabajo y, además, aunque te dediques a ello con mucho ahínco, es difícil conseguir un acabado similar al de un especialista. Recurrir a estos hará que la factura sea mayor (bastante, de hecho), pero asegura un trabajo más rápido, “fino” y será más sencillo de certificar y homologar.

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3. Aislamiento

Vas a pasar mucho tiempo dentro del camper, así que es indispensable que en el habitáculo haya una temperatura lo más óptima posible, tanto para aguantar el frío en invierno como el calor en verano. Hay que tener en cuenta que furgones sin ventanas aíslan mejor que los que tienen superficies acristaladas, pero tanto en un caso como en el otro se pueden emplear diversos materiales para hacerlo (lana de roca, fibra de vidrio, corcho, poliestireno, etc.). La máxima es que cuanto más uses, mejor aislado quedará el interior, pero tampoco hay que pasarse. Después del aislamiento per se, panelar el habitáculo ayuda a terminar el proceso (lo fija, supone un extra de asilamiento adicional) y da un mejor acabado estético.

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4. Muebles

Otro punto clave en la camperización de una furgoneta: hay que elegir con qué muebles va a contar. Lo primero es medir muy bien el espacio, pues éste es ajustado y es importante aprovecharlo al máximo. Si los encargas a un profesional podrás darle las pautas sobre lo que quieres y te ayudarán en todo lo necesario; pero si lo haces tú, debes buscar tableros que sean finos y resistentes, poniendo especial atención en aquellos muebles que vayan a soportar más peso. Debes tener en cuenta, además, que cada elemento que añadas supondrá peso adicional para le vehículo, lo que perjudicará el consumo. En el equilibrio está la virtud.

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Mención especial merece la cama. A la hora de la verdad, el resto de las actividades las podrás hacer fuera de la furgoneta (comer, pasar el rato, etc.), pero dormir es algo que solo harás dentro, a no ser que quieras hacer vivac. Es por eso que es un mueble imprescindible, no escatimes en ella para asegurarte de que tu descanso esté asegurado. Es muy común que esté formada por tableros desmontables para aprovechar el espacio como salón durante el día.

5. Elige qué instalaciones va a tener

Aquí debes decidir cómo de compleja va a ser la transformación del vehículo, pues puede ir desde ser un lugar sobre ruedas para dormir hasta convertirse en un hogar con todas las comodidades (aunque a escala) de una casa tradicional: cocina, baño, ducha, etc. Así, son tres las áreas principales que debes valorar: electricidad, agua y gas.

La electricidad es clave porque servirá para iluminar el habitáculo de noche, cargar tus dispositivos móviles y alimentar diversos electrodomésticos. Debes valorar tus necesidades porque tendrás que instalar baterías auxiliares e incluso un panel solar en el techo es una opción a tener en cuenta.

Contar con depósitos de agua es necesario si quieres instalar un fregadero o un pequeño baño, pero en este punto puedes complicarte lo que quieras, desde un lavabo solo, a un retrete (que puede ser químico) o incluso una ducha, que en furgonetas grandes puede estar dentro, pero que puede ser una alcachofa con un sistema ubicado en el portón trasero (o el lateral) para ducharse en el exterior.

El gas te servirá con dos propósitos: cocinar (lo habitual es, dado el espacio reducido espacio de la cocina, instalar un fogón) y calentar el agua para la ducha, algo que en verano puede no ser un problema, pero en el resto de las estaciones del año es realmente importante.

6. Homologa la transformación

De nada sirve camperizar una furgoneta si después no realizas el papeleo para homologar, en primer lugar, porque te pueden multar y, en segundo, porque no pasará la ITV. Sin embargo, a este respecto, si es una preparación sencilla y en la que se han utilizado sistemas de anclaje que no modifican elementos del vehículo, no hay que preocuparse, puesto que solo tendría que pasar la ITV normal.

Si hablamos de una reforma de importancia, hay que homologarla sí o sí pasando una ITV extraordinaria. Lo primero es pedir cita previa con la estación a la que se vaya a acudir y allí hay que presentar el informe de conformidad de la casa oficial de la furgoneta, el proyecto de camperización firmado por un ingeniero colegiado y el certificado de montaje del taller especializado que lo haya hecho realidad. Lógicamente, si has hecho todo por tu cuenta sin apoyo especializado, el proceso será más complicado.