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Tecnologías verdes. Alternativas con futuro

Octubre 2009

El aumento de la concentración de gases de efecto invernadero y la necesidad de encontrar nuevas tecnologías que reduzcan la dependencia del petróleo hace que empresas energéticas y fabricantes de automóviles caminen juntos para buscar soluciones inmediatas. Siglas y más siglas inundan los nuevos modelos que toman apellidos ecológicos y, aunque todavía falta mucho camino por recorrer, los primeros éxitos están a la vuelta de la esquina.

El mundo del automóvil vive uno de los momentos más complicados de su historia. La crisis mundial está poniendo de manifiesto la necesidad de reorientar las prioridades de los fabricantes y es en ese caldo de cultivo en el que las energías alternativas al petróleo están tomando mayor cuerpo. Hace pocos años se tildaba a los que creían en ellas de futuristas, pero el tiempo y, sobre todo, el cambio climático han acabado por llevarlos al primer plano del panorama internacional.

Si tenemos en cuenta que el planeta está modificando su aspecto, inmerso en un cambio climático, y lo está haciendo a marchas forzadas, que en el año 2030 habrá más de mil millones de coches circulando por las carreteras de todo el mundo, que los gases de efecto invernadero en la atmósfera han aumentado más en los últimos diez años que en los 40 anteriores, que cada año se producen 4,4 millones de coches y que el 10% del CO2 que se emite a la atmósfera procede de los vehículos particulares, hallaremos los motivos suficientes para echarnos las manos a la cabeza.

Soluciones conjuntas

Desde hace un tiempo los investigadores de las principales empresas energéticas y de los fabricantes de vehículos están trabajando para desarrollar sistemas que permitan, por una parte, disminuir la dependencia del petróleo y, por otra, encontrar soluciones técnicas que reduzcan las emisiones contaminantes y, en consecuencia, el consumo de carburante.

Pero vayamos por partes. Del lado de la energía necesaria para propulsar los vehículos, las alternativas a la gasolina y el diésel ya tienen un peso específico importante. Los biocarburantes son las apuestas más inmediatas. Se está experimentando con diversos tipos de carburantes ecológicos, pero los más extendidos son el bioetanol, el biodiésel y también el biometano. Los dos primeros son los que más fácilmente pueden obtenerse, ya que proceden de materias primas vegetales sometidas a un tratamiento específico para derivar en biocarburantes. Cereales como el trigo y la cebada son los más comunes para la obtención del etanol, que, mezclado con un 15% de gasolina, da origen al bioetanol. Éste puede utilizarse en los motores de serie actuales, que sólo precisan de unas ligeras modificaciones. Por lo que respecta al biodiésel, la materia prima para su elaboración procede de aceites de colza, coco o girasol, convenientemente sometidos a un proceso de refinamiento.

La Unión Europea se ha marcado como objetivo que en el 2020 el 23%, como mínimo, de los carburantes que se utilicen para el transporte sean del tipo alternativo. Hay países que se lo han tomado muy en serio y han decidido impulsar el uso generalizado de los biocombustibles, como el bioetanol E85 (85% etanol, 15% gasolina).

El gas también ha vuelto a tomar protagonismo en los últimos años. El llamado autogás, o gas natural vehicular (GNV), es el carburante alternativo más utilizado en el mundo. Según datos del 2007, más de 13,5 millones de vehículos utilizan el gas en vez de la gasolina o el gasóleo. La adaptación de un motor para que funcione con gas es sencilla y por unos dos mil euros se puede conseguir.


Del hidrógeno al híbrido

El hidrógeno también tiene algo que decir. La energía se basa en la pila de combustible y en transformar el hidrógeno en electricidad, mediante reacción electroquímica con el oxígeno, una buena solución que consigue además eliminar la producción de gas contaminante, ya que sólo expulsa vapor de agua. Marcas como Nissan, Toyota, General Motors, Ford y otras muchas tienen diseñados modelos con este tipo de energía, aunque por ahora los costes de producción son demasiado elevados.

Los modelos híbridos son los que tienen mayores soluciones a corto plazo, pese a mantener una cierta dependencia de los combustibles fósiles. Lo que está claro es que la combinación de un motor de combustión interna con uno eléctrico ofrece unas prestaciones que hasta ahora no se conocían. Hay varios tipos de híbridos. El híbrido tradicional, cuyo primer modelo apareció en 1997, obtiene la mayor parte de la energía motriz de la combustión interna de su depósito, siendo el motor eléctrico de apoyo en determinadas situaciones. El híbrido enchufable, en cambio, obtiene la principal energía motriz de la batería eléctrica, que se carga a la red cuando el vehículo está parado, siendo el motor térmico un apoyo al eléctrico. Todos ellos son un paso más hacia el vehículo eléctrico, que ya está plenamente desarrollado y que empezará a introducirse el próximo año en muchos países, aunque no estén solucionados los problemas de la zona de recarga y de la propia red eléctrica.

Tecnología punta

Paralelamente al desarrollo de las energías alternativas, las principales marcas están trabajando en nuevos motores, mucho más eficientes, menos contaminantes y con iguales prestaciones. Bajo los nombres de EcoFlex, Bluemotion, Ecomotive, EfficientDynamics, Econetic, BlueZero…, los motores incorporan nuevas tecnologías que los hacen más limpios.

La normativa anticontaminación ayuda a desarrollar nuevos propulsores. Si la totalidad de vehículos que actualmente circulan en el mundo respetaran la norma Euro IV, la reducción de emisiones sería del 85% en lugar del 65% actual, pero como no hay que pararse, la Norma Euro V ya está a punto. De aquí al 2010 las emisiones de cada vehículo deben reducirse hasta los 130 gramos de CO2 por kilómetro y para ello elementos como los filtros de partículas (FAP, que elimina la emisión de elementos nocivos) y la inyección directa por conducto común ayudarán mucho. Marcas como Peugeot, Citroën, BMW, Mercedes- Benz, Renault, Seat (y las del grupo Volkswagen) son las que más apuestan en Europa en este sentido.

Otros muchos elementos ayudan a reducir emisiones y consumos. Tal es el caso de los materiales, mucho más ligeros, que se emplean en la construcción de los nuevos vehículos (aluminio, fibra de carbono…), reducen notablemente el peso de los coches y, por tanto, el consumo. La aerodinámica juega un papel importante en el tema. También se puede hablar de neumáticos verdes, fabricados con materiales mucho más resistentes y menos degradables, que permiten una reducción del consumo en torno al 20% al disminuir la resistencia a la rodadura. Con ellos (desarrollados por las principales marcas como Bridgestone, Michelín o Pirelli) se consigue rebajar entre 0,2 y 0,4 litros por cada 100 kilómetros (lo que se traduce entre 3 y 4 gramos de C02 por kilómetro menos). La educación en materia de neumáticos también es importante, pues una baja presión de inflado incrementa un 5% el consumo de carburante. Los sistemas electrónicos, como el start&stop, son otros invitados a esta fiesta de la tecnología verde. La función de parada y arranque del motor es muy importante para reducir los consumos, sobre todo en zonas de atascos. Cuando el vehículo está detenido, el motor se para, hasta que se engrana la marcha al pisar el embrague. Hace casi diez años el Audi A2 utilizaba este sistema y ahora el A3 y el A5.

También ayuda el sistema de recuperación de energía de la frenada que utilizan algunos modelos de alta gama, especialmente híbridos. El sistema funciona gracias a un alternador que almacena en una batería parte de la energía que se libera cada vez que se usa el equipo de frenos. Esta energía se utiliza para alimentar el equipo eléctrico del coche cuando se acelera, reduciendo así la carga del alternador principal y obteniendo una mayor aceleración con menor consumo.

Hay otros elementos interesantes a considerar para aumentar la conciencia ecológica. El uso del navegador es uno de ellos. Planificar la ruta, evitando zonas de atascos y buscando los caminos más cortos, reduce consumo y emisiones. Colocar bien la carga para reducir la resistencia del aire y otros trucos similares son soluciones que ayudarán. La apuesta merece la pena. El futuro del planeta está en juego y cada día conocemos mejor las fórmulas para ir ralentizando el cambio climático. La apuesta por una movilidad sostenible ha pasado a ser una realidad cercana.


 

 


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Comentarios

Nombre : jennifer hernandez       Fecha : 07/07/2011 18:34 pm

Comentario : esta muy interesente gracias me ayudo mucho con mi tarea



 

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