Miguel de la Quadra- Salcedo: “Nos hace falta un viaje a nuestro interior para conocernos”

Empezaremos por el final. La primera impresión que suscita Miguel de la Quadra-Salcedo, después de la entrevista, es la de estar con un personaje de otro tiempo que transita por el globo terráqueo con el romanticismo de los clásicos, pero sin querer perderse el futuro. Su vida es una aventura en sí misma a la que pone voz para dejarnos con la imaginación a orillas del Amazonas, del Río Napo, al lado de Julio Verne o sobre la pista del Quijote en el cielo de Pausa (Perú). Nos recibe sentado, inquieto, curioso y con un ejemplar sobre sus manos que merece mencionarlo: “La Jangada”, de Julio Verne, “con una balsa así descendí el Amazonas con mi familia”. Cuente, cuente…

Decía Joseph Conrad “creí que era una aventura y en realidad era la vida”. ¿Es así cómo ha vivido Miguel de la Quadra-Salcedo?

Lo que los comunes llaman aventura es una filosofía de vida, una ecuación por la que vives sin saber con qué te vas a encontrar ni cómo va a ser el mañana. Tengo la suerte de ver el futuro como algo actual, sin mirar atrás.

De la Quadra-Salcedo se incorporó al Camel Trophy en 1983.

De la Quadra-Salcedo se incorporó al Camel Trophy en 1983.

Las similitudes que tenían los novelistas de otra época son curiosas. En 1616 murieron Miguel de Cervantes y Shakespeare. Éste era como Julio Verne, no se movía de su despacho. En cambio, Cervantes viajó, estuvo por Europa, en la guerra de Lepanto, le hicieron prisionero en Marruecos. Mi vida se parece más a la de mi tocayo (risas).

De entre toda la colección de libros, de la que puede presumir, escoge uno: “La Jangada”, de Julio Verne. Antes de preguntarle por las similitudes con el escritor francés, nos dice…

Con mi familia hice un viaje parecido al de Julio Verne, en el que bajó el Amazonas desde Iquitos (Perú) en 1882. La balsa con la que atravesé remando el río Amazonas y el Napo junto a mi mujer Marisol y mi hijo Rodrigo era muy similar, con los mismos materiales pero de menores dimensiones.

Y, sin dudarlo, se embarcó en una ruta que sirviese de homenaje a lo que supuso la llegada de Don Quijote montado sobre Rocinante y acompañado por Sancho Panza bajo el cielo peruano de Pausa siglos atrás.

El Quijote es tan importante que estaba traducido a todos los idiomas… menos a uno, y de gran admiración por parte de Cervantes, el quechua. Cuando me di cuenta, contacté con la persona que más sabe de esta lengua, Demetrio Túpac Yupanqui, y juntos elaboramos un precioso libro con los indígenas dibujando las aventuras de Alonso de Quijano. De esta manera, la edición de “El Ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha” saldó la enorme deuda que España siempre ha tenido con esta nación, ya que el Perú fue el primer país cervantino de América, la tierra soñada en cuyas latitudes Cervantes quiso vivir.

Escuchándole es inevitable pensar que el designio de los viajes ha cambiado con el paso de los años. ¿Se ha perdido el anhelo de romanticismo en la aventura?

Emulando a Julio Verne, Miguel de la Quadra-Salcedo descendió el Amazonas junto con su familia.

Emulando a Julio Verne, Miguel de la Quadra-Salcedo descendió el Amazonas junto con su familia.

En aquella época eran los libros de caballerías los que motivaban el interés por viajar. El interés por realizar un viaje no se ha perdido. El romanticismo y la curiosidad por el origen y el por qué de las cosas lo siguen teniendo los más de 10.000 jóvenes que han participado en la Ruta Quetzal, ahora BBVA. Ya lo decía Sócrates, “conócete a ti mismo”. Éste es nuestro lema. La gran aventura es el viaje hacia dentro para conocerse a uno mismo, por eso nos hace falta un viaje a nuestro interior. Los jóvenes que todos los años nos acompañan saben que para ser feliz hay que tener menos cosas y bajar el techo de las necesidades.

En uno de los rincones de trabajo de la ya conocida Ruta, entre maquetas de barcos, mapas e infinidad de libros, destacan más de ocho globos terráqueos, destinos en movimiento que pasan cada año por las sabias y fuertes manos de Miguel. ¿Qué viaje cree imprescindible hacer para poner en práctica esa filosofía de conocernos a nosotros mismos y vivir mejor con menos?

Ir a Iberoamérica solo y hacer un diario de viajes. Cualquier país es interesante para tener la suerte de “la ida y la vuelta”. Viajar es una manera de aprender dónde sigue el Dorado, que ya no es España. Nuestro patrocinador, el BBVA, lo ha descubierto en México donde tienen un banco con 30.000 empleados, también sigue estando en Perú…

A lo largo de la historia, las rutas y las expediciones han cambiado tanto como las motivaciones que a uno le ponían sobre la pista de un empeño. En su caso, las inquietudes…

Me llegaron de mis parientes, tengo uno al que le vamos a poner una estatua precisamente en el museo Quadra de Lima por el descubrimiento de la isla de Vancouver, que originalmente se llamó isla de Quadra y Vancouver por la relación que tuvieron el comandante español Juan Francisco de la Bodega y Quadra y el capitán inglés George Vancouver.

Viajeros hubo siempre, pero fue en el siglo XIX cuando comenzó a popularizarse entre ciertos círculos avanzados la denominación de las Sociedades Geográficas, como las de París y Londres. ¿Puede asemejarse en algo a lo que ahora representa la Ruta Quetzal?

No tiene nada que ver ni en su fundamento ni filosofía. La Sociedad Geográfica de Londres es una institución británica que se fundamenta en el desarrollo de la ciencia geográfica. La Ruta Quetzal se creó para consolidar el intercambio cultural entre todos los países de habla hispana, incluidos Brasil y Portugal. Sin embargo, soy miembro de la Real Sociedad Geográfica de Londres (Royal Geographic Society) con la tarjeta número 22292X, un privilegio como el de llamarme Sir. Me han pedido que imparta conferencias en el mismo escenario en el que las daba Livingstone.

Sobre las aventuras se han dicho muchas cosas, entre ellas que tus límites están para mostrarte el inicio de tu próxima aventura, o que si no hay desafío no hay vida, sino rutina. ¿Quién ha puesto los límites a los desafíos de Miguel de la Quadra-Salcedo?

Límites no hay ninguno porque lo que hemos hecho siempre ha sido descubrir cosas. La ambición de conocimiento que ha caracterizado al ser humano en su devenir histórico le ha llevado a explorar los más recónditos rincones. Repito, hay que conocerse a sí mismo y a nuestro mundo, que puede ser Filipinas o Vietnam, por poner un ejemplo.

El conocido reportero con los jóvenes participantes en la Ruta Quetzal de 2010.

El conocido reportero con los jóvenes participantes en la Ruta Quetzal de 2010.

La ruta BBVA 2014 propone a los expedicionarios descubrir las fuentes del río Amazonas llegando hasta la quebrada Apacheta, pasará también por Lima y el santuario prehispánico de Pachacamac. ¿Qué tesoro esconde Perú que tanto nos cuesta reconocer?

Es el país del que estaba enamorado Cervantes. La primera vez que le pidió a Felipe II acudir allí, al alto Perú, se lo negaron, pero también como jefe de galeras en Cartagena de Indias y al mundo maya donde estaba el chocolate, en el Soconusco. Menos mal que Felipe II no cedió a ninguna de las propuestas de Cervantes, porque si no, no hubiera escrito el Quijote.

La historia de Miguel de la Quadra-Salcedo es la de un trotamundos que en un tiempo conoció la emoción del reportero de televisión hasta que el rey le dijo: ¿por qué no hacéis algo de cultura y aventura con América para que la gente sepa quiénes somos?

Así es, me lo dijo en 1977 hablando de ese pequeño futuro tan cercano que era “Aventura 92” y más tarde Ruta Quetzal. Desde entonces hemos intentado que todos conociésemos nuestros orígenes, que os recuerdo, están aquí y allí. El apoyo del Rey Juan Carlos es fundamental, porque entre otras cosas es el mejor embajador que tenemos en Iberoamérica.

En busca de las fuentes del río Amazonas

Este año la Ruta BBVA 2014 comenzará su periplo peruano en Lima, la capital. En su palacio de los Virreyes, lugar donde gobernó Simón Bolívar entre 1824 y 1826. Los expedicionarios también viajarán hasta Arequipa para conocer los trabajos de exploración y explotación de los yacimientos de cobre de esta ciudad, cuna del escritor universal y premio Nobel, Mario Vargas Llosa. También comprobarán los sistemas de vida de Lari, un pueblo en la provincia de Caylloma situado a 3.405 metros. Un viaje que presentará en Lima y que no se perderá Miguel de la Quadra-Salcedo.

En un viaje imaginario a la medida de sus deseos, y leyendo algunas entrevistas anteriores, podría estar acompañado por Ulises, un buen libro, una sidra y las lentejas de Saúl. ¿Nos dejamos algo?

Yo voy detrás de lo que hizo Telémaco, el hijo de Ulises, cuando Penélope esperaba que llegara. Me enamoré también de pequeño leyendo “La Odisea”, creo que es una lectura muy importante, pero también “La Ilíada”, “La Eneida”, “Jason y los Argonautas”, pero, por favor, todas estas obras de arte hay que leerlas escritas y no en el ordenador. Tenemos que reeducarnos al papel.

Los coches y los camiones se han incorporado como vehículos y complementos para un viaje. En algunos de ellos le hemos visto conducirlos y mantenerlos años después como verdaderas joyas…

Son veinte años de Camel Trophy recorriendo las selvas del mundo en época de lluvia, conduciendo ochocientos kilómetros y dirigiendo a trescientos periodistas. Aún recuerdo vehículos como el Ford UB50 fabricado en Brasil, los equivalentes a los jeep americanos. Fíjate si tengo cariño al Land Rover que aún lo conservo en mi casa (lo dice admirando el intacto aspecto que muestra la joya de cuatro ruedas).

¿Qué viaje nos aconsejaría hacer en coche?

Uno precioso, cruzar Australia por el río Palmer, donde estaba cocodrilo Dundee. Otro viaje es cruzar el Amazonas y si no al Sáhara, donde estuve buscando al Polisario. Si no queremos irnos tan lejos, coged el coche e iros al valle del Baztán en Navarra. Este año nosotros iremos a la cueva de Zugarramundi, dormiremos dentro y nos encontraremos con las brujas.

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