Test:
RENAULT MÉGANE
Tercera dimensión
Renault lanza la tercera generación del Mégane con la difícil papeleta de seguir siendo el soporte de la marca, ya que, en el conjunto de la gama, es el modelo más vendido y líder de su segmento. Un cambio arriesgado que espera tener pronto sus frutos.
Contrariamente a los últimos cambios llevados a cabo en otros modelos de su segmento, el Renault Mégane no apuesta por mantener la línea que tantos éxitos le ha dado. En esta ocasión, los técnicos de la marca han jugado fuerte y han apostado por un cambio radical de imagen, lo que no deja de ser un riesgo, aunque también ocurrió algo similar en la generación anterior y no puede decirse que les saliera mal la jugada, ya que es un auténtico superventas. Volkswagen apostó por la continuidad con el Golf, Peugeot hizo lo propio con el 308, dos ejemplos de que lo que va bien es mejor no tocarlo, pero en Renault han dado otra vez ese paso adelante. Un riesgo que, conociendo el modelo, seguro que merece la pena.
El nuevo Mégane dispone de dos carrocerías, de tres y cinco puertas, muy diferentes entre sí, al igual que sucede en otros modelos del segmento como el Citroën C4. Aunque la plataforma es la misma que la empleada en el modelo anterior, el nuevo Mégane crece en dimensiones. La longitud se ha incrementado 8,5 centímetros y llega a 4,30 metros, mientras que la anchura ha ganado 2 centímetros, quedándose la altura sin cambios; en cuanto a la distancia entre ejes, ha aumentado hasta llegar a 2,64 metros. Se echa de menos un poco más de espacio para las piernas en las plazas traseras, ya que en ese punto el nuevo Mégane es un poco más estrecho que el anterior. Sin embargo, el gran beneficiado de todo esto es el maletero. Con unas formas muy regulares, ofrece una capacidad de 405 litros (75 litros más que en la segunda generación), en tanto que en el coupé es de 377 litros; bajo el piso de carga, la rueda de emergencia es normal (aunque en ese caso el maletero quedará en 372 litros).
Dos imágenes distintas
Estéticamente la carrocería de cinco puertas ofrece una imagen más convencional, sobre todo la trasera. El frontal muestra unas líneas parecidas a las del Laguna, gracias al diseño de los grupos ópticos y a las nervaduras del capó. En el caso de la carrocería coupé, el cambio es más radical en la zaga, con un portón de luneta muy inclinada y unos pilotos de corte más deportivo. La línea de cintura es muy alta, lo que, unido a la caída del techo, limita aún más la zona acristalada de la segunda ventanilla. En el interior todo es nuevo, empezando por el salpicadero, que tiene un diseño limpio, con un cuadro de instrumentos en el que se combina el modo analógico, para el cuentavueltas, y el digital, para el velocímetro y demás información.
En el caso del cinco puertas, las plazas traseras disponen de espacio para las piernas pero la anchura no es demasiado grande. Además de la guantera habitual en todos los coches, hay huecos de buen tamaño en las puertas y, según versiones, un cajón con tapa en el suelo en el lado del pasajero delantero.
En líneas generales está bien presentado, con materiales y acabados de buena factura. En las versiones altas el equipamiento llevará el freno de mano eléctrico, mando multifunción para sonido, teléfono y navegación, tarjeta de acceso y arranque por botón. También existe la posibilidad de incorporar un techo solar eléctrico, aunque en ese caso se pierde un poco de espacio en altura para las plazas traseras.
Amplia gama de motores
El nuevo Mégane llega al mercado español con tres motores de gasolina y tres diésel. En gasolina hay dos versiones, de 1.6 litros con 100 y 110 CV y un 2 litros con turbo, que da 180 CV. El motor básico va con un cambio manual de cinco marchas y los otros dos lo llevan de seis. Más tarde llegará un 1.4 litros turbo, del que anuncian 130 CV y unas prestaciones similares a las de un 2 litros, pero con un consumo más bajo. En diésel hay dos variantes 1.5 dCi, de 85 y 105 CV, y un 1.9 litros dCi, de 130 CV, aunque la marca ya anuncia para mediados del 2009 la llegada de un 2.0 litros dCi, de 150 CV, con cambio automático de seis marchas, y otro de 160 CV.
Al volante, las sensaciones en toda la gama de motores son superiores al modelo actual. La dirección y el cambio han recibido importantes mejoras, ganando en suavidad y precisión, respectivamente. No se notan excesivos cambios en el apartado de consumos y rendimientos de los motores, ya que la mayor parte de ellos proceden del anterior Mégane. El confort de marcha se verá beneficiado por ligeros retoques en las suspensiones que, según ha podido comprobar FLOTAS, permiten una conducción muy cómoda, sobre todo para afrontar recorridos largos por autopista.
Al volante, las sensaciones en toda la gama de motores son superiores al modelo actual
En la versión coupé el chasis es algo distinto, al recibir lo que ellos llaman Chasis Sport, que ya se encuentra en el modelo TCe, de 180 CV, de la berlina. Esta variedad ofrece un poco más de resistencia en los muelles, con amortiguadores más duros, tanto en extensión como en compresión, lo que permite una conducción algo más deportiva. El sobreprecio del coupé en comparación con la berlina es de unos 600 euros, aunque merece la pena esa opción si buscamos un coche algo más racing.
Teniendo en cuenta que la gama de precios arranca en unos 14.500 euros, el Mégane se sigue presentando como una gran opción para las familias con un máximo de dos hijos. Pero como todo está previsto, lo que ya viene siendo habitual en la marca, de aquí al 2010 irán saliendo nuevas versiones de carrocería, como el monovolumen (que seguirá la estela del exitoso Scénic), un familiar (tipo break, llamado ahora Grand Tour) y un descapotable de techo rígido.
El cambio de imagen del nuevo Mègane ha sido radical, sobre todo por lo que al portón trasero se refiere en la carrocería de cinco puertas. Su interior también añade numerosos e interesantes cambios, con grupos ópticos similares a los del Laguna.
Rivales: Lucha titánica
Citroën C4
Es un auténtico “hueso” para sus rivales, por su enorme competitividad en la relación precio-producto. Está disponible en dos tipos de carrocería, de tres y cinco puertas, cada una de ellas con un diseño específico y muy diferenciado en la parte trasera. Mide 4,29 metros de longitud y dispone de 314 litros de maletero (320 en el caso de la versión de 5 puertas). La oferta de motores parte de un gasolina 1.4 de 88 CV y la opción más potente es un propulsor 1.6 THP, desarrollado con BMW, de 150 CV.
Ford Focus
Es todo un líder de matriculaciones, gracias a sus numerosas virtudes, entre las cuales destaca la habitabilidad interior, capacidad de maletero y notable rendimiento de algunas de sus mecánicas, como el propulsor diésel 1.6 TDCi, en sus versiones de 90 y 109 CV. Entre sus particularidades, dispone de una versión Flexifuel de 125 CV y de un poderoso 2.5 Turbo, que con sus 225 CV de potencia, rivaliza con los modelos más potentes del segmento. La gama incluye también versiones Sedán, Familiar y Coupé-cabrio.
Seat León
La imagen deportiva de su diseño y la moderna tecnología de algunas de sus mecánicas, son los principales baluartes de la exitosa gama Seat León. Entre las mecánicas más recomendables destaca el motor gasolina 1.4 TSI de 125 CV y el propulsor 1.8 TSI, de 160 CV. La versión más potente se denomina Cupra e incorpora un espectacular motor dos litros TSI, de 240 CV de potencia máxima. En diésel, dispone de mecánicas desde 105 (Ecomotive, versión ecológica) hasta 170 CV, que destacan por su rendimiento y reducidos consumos.
VW Golf
Ya en su sexta generación, el Golf es siempre una referencia en aspectos como el comportamiento, la calidad de acabados, la disponibilidad de equipamiento o el rendimiento de algunas de sus motorizaciones. Al tratarse de una fórmula de éxito, los cambios de diseño han sido conservadores, sin grandes revoluciones. Su excelente calidad y eficaz comportamiento son argumentos más que suficientes para plantearse esta opción, que cuenta con algunas mecánicas poco contaminantes y de excelente rendimiento.






