Historia:

ROLLS-ROYCE
El espíritu del éxtasis

"Una pequeña diosa llena de gracia, The Spirit of Ecstasy, quien ha elegido el viaje por carretera como deleite supremo y se ha posado sobre la proa de un Rolls-Royce para gozar de la frescura del aire y del musical sonido de sus ropas ondeando al viento."
Charles Sykes

"Esfuérzate por conseguir la perfección en cada cosa que hagas. Toma lo mejor que exista y hazlo aún mejor. Cuando no exista, diséñalo."
Henry Royce

Si algo define a la legendaria marca británica es, sin lugar a dudas y además de las diversas frases que Henry Royce dejó para la posteridad, la bella figura alada de Charles Sykes, que se eleva tres pulgadas por encima del emblemático radiador de un Rolls-Royce. Símbolo de poder, distinción, elegancia y exclusividad, la marca ha entrado en el siglo XXI con tres modelos: Phantom, Phantom Coupé y Phantom Drophead Coupé.

Los ya más de cien años de historia de Rolls-Royce tuvieron su origen en un negocio de mecánica y electricidad que fundó Henry Royce en 1884. En 1904 Royce fabricó su primer coche en Manchester, momento en el que encontró a Charles Rolls, un enamorado de los motores, que se dedicaba a la venta de vehículos de lujo; ese mismo año decidieron unirse y dos años después ya habían creado Rolls-Royce. La afición de ambos por los motores dejó sellada la historia de la marca desde el propio Memorandum de Asociación de la Rolls-Royce Limited, pues establecía que el objetivo de la compañía era el desarrollo de vehículos de motor para tierra, agua o aire, tal y como ha llegado a nuestros días, a pesar de la escisión de las ramas de automoción y aeronáutica.

La compañía tuvo un gran éxito con el lanzamiento de su primer seis cilindros, el Silver Ghost de 30 hp, en 1906, que durante un tiempo fue considerado el mejor coche del mundo. Dos años después se trasladó la fábrica a Derby, donde sigue estando la sede de Rolls Royce, la rama dedicada a energía, aviación y navegación. Charles Rolls moriría en 1910 en la Bournetmouth Air Show, teniendo que seguir Henry Royce en solitario. Sólo cuatro años después, al estallar la Primera Guerra Mundial, Royce fabricaría su primer motor de aeronave, el Eagle, dando pie al desarrollo de motores que, durante casi un siglo, han llevado aviones militares y civiles, buques y submarinos.

La evolución de Rolls-Royce fue de tal manera que en los años cincuenta eran muy pocas las personas que podían adquirir uno de los exclusivos y artesanales vehículos, por decisión de la propia compañía; aquélla fue la época del mítico Silver Cloud. Sin embargo, la década de los 70 vio cómo el estado británico tuvo que hacerse cargo de la empresa, a resultas de la crisis, cómo llegaba la escisión de la rama de automoción, así como su venta al grupo Vickers en los 80. Tampoco ellos fueron capaces de levantarla, lo que hizo que Volkswagen y BMW entraran en juego. Finalmente la primera se hizo con Bentley, que Rolls-Royce había adquirido en 1931, y BMW, en el 2003, se quedó con la figura, la marca y la emblemática parrilla de los Rolls; los vehículos hoy continúan siendo fabricados de forma artesanal, con gran lujo y una moderna ingeniería, en Goodwood, al sureste de Inglaterra.

Conducir un Phantom de 5,8 metros de largo y casi dos de ancho no deja de ser una experiencia, incluso un aparente salto en el tiempo. El lujo de materiales nobles, la sensación de sobriedad y, sin embargo, de contar con todo lo que un conductor pueda desear con tocar un solo botón, el confort y silencio de la marcha, la potencia del motor V12, de 6,7 litros de cilindrada y 460 caballos, la estabilidad, la capacidad interior y, a la vez, la sensación de intimidad de los diferentes espacios, impresionan, sin duda. Tal y como la compañía indica: "La artesanía es la marca de ley de Rolls-Royce. Un Rolls-Royce del siglo XXI es una combinación de excelencia artesanal y materiales y métodos de alta tecnología, desde la pericia en el tratamiento tradicional de la madera y la piel hasta la compleja soldadura del bastidor de aluminio".

La figura alada

Eleanor Thornton Si todo lo que rodea a un Rolls-Royce parece ser legendario, no menos ocurre con la figura que luce sobre el radiador, hecha en acero, plata u oro, The Spirit of Ecstasy. La historia de su creación es la de un amor secreto y trágico y se remonta a comienzos del XX. El segundo Lord Montagu de Beaulieu encargó al escultor Charles Sykes que le hiciera una pequeña figura para instalar sobre el radiador de su Silver Ghost, tomando como modelo a su secretaria y amante, Eleanor Thornton, alguien de quien estuvo enamorado durante 13 años y con quien no pudo contraer matrimonio por la gran diferencia social.

Figura alada Sykes creó la figura, aunque la primera presionaba sus labios con un dedo para silenciar su amor secreto; fue conocida como The Wisperer. Cuando en 1911 Claude Johnson, entonces director gerente de Rolls-Royce Motor Cars, buscó a su amigo Sykes para encargarle el emblema de la marca, el escultor modificó su estatuilla, pero siguió dándole el aspecto inspirado por Eleanor. En 1915, la mujer se ahogó en un viaje que hizo a la India con Lord Montagu, cuando fue torpedeado el barco en el que viajaban por los alemanes; él la sobrevivió durante catorce años, pero jamás quiso hablar de ella. Sin embargo, hace unos meses Lord Attenborough comenzó el rodaje de una película sobre este asunto.

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