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VUELO ACROBÁTICO, otra dimensión aérea
Junio 2011
Globos, alas, parapentes, veleros, ultraligeros, helicópteros, aviones, la lista de variantes es interminable, pero con ellas no sólo se ha conseguido el ansiado sueño de tener alas, sino que ha añadido mil y una posibilidades a la forma de moverse por encima de la superficie terrestre.
Puede que ésa haya sido la razón de existir del vuelo acrobático, una disciplina que en su modalidad deportiva, según los expertos, pone a prueba las capacidades físicas y técnicas del conjunto que forman hombre y avión. Los aparatos con los que se ejecutan las acrobacias en el aire están específicamente diseñados para evolucionar con la mayor rapidez y precisión posibles. No están pensados para llegar lejos ni para admitir más carga que piloto y combustible. En cuanto a las figuras que se realizan en el aire, se basan en las posibilidades que admiten los tres ejes de rotación del aparato: alabeo, cabeceo y dirección, lo que permite generar las tres figuras básicas -tonel, rizo y barrena, respectivamente- y la combinación de ellas en los tres ejes del espacio, añadiendo miles de opciones y las consiguientes figuras.
Así como existe un vuelo acrobático de competición, también existe uno de exhibición. La diferencia entre ambos se basa en la libertad de movimientos del segundo y en el hecho de que no tiene un espacio acotado en el que realizar las acrobacias. Además, lo que se valora no es la precisión del piloto, sino la espectacularidad de sus movimientos, potenciados por elementos como música, humo, formaciones de varios aviones, figuras encadenadas que desafían las leyes de la gravedad, como aviones girando hacia atrás o volteando sobre ejes diagonales. La acrobacia en formación no resulta menos espectacular que en solitario, puesto que es realizada por grupos de hasta 16 aviones, aunque la mayoría de los equipos los componen entre 4 y 10 aviones.
La disciplina
El vuelo acrobático, en competición, consiste en que un piloto maneje su avión dentro de un espacio delimitado en el suelo realizando hasta tres programas preestablecidos. El concursante debe realizar una serie de figuras enlazadas, valoradas por un equipo de jueces situados en tierra. Hay cinco categorías: elemental, deportiva, intermedia, avanzada e ilimitada. Cada una exige unas figuras determinadas y una altitud mínima y máxima de ejecución, que oscila entre los 1.200 y 450 metros, para la categoría elemental, y entre los 1.000 y 100 metros para la ilimitada.
Todos los pilotos, en cada categoría, vuelan los mismos programas: uno conocido, que han tenido ocasión de entrenar, otro desconocido, que reciben durante la competición y no han podido ensayar, y un tercer programa, para la categoría más alta, que es libre y está diseñado por cada piloto.
La dificultad que conlleva la competición es innegable, sobre todo porque requiere un fuerte entrenamiento físico y mental. Sólo hay que pensar que las acrobacias han de encadenarse a una velocidad de vértigo, al máximo de potencia o cortando la misma, soportando aceleraciones que aplastan al piloto en el asiento o lo intentan impulsar fuera. Los expertos dicen que esas aceleraciones, indetectables desde el suelo, serían capaces de "plegar" un avión convencional como si fuese de papel, así como dejar sin conocimiento a un piloto insuficientemente entrenado.
El reto de los pilotos de competición está en la precisión, coordinación, fluidez y elegancia, algo muy difícil de conseguir bajo el peso de las aceleraciones. La dificultad es innegable, hasta el punto de que una mínima imprecisión puede resultar fatal.
Pruebas acrobáticas
Desde el momento en que fue posible realizar figuras acrobáticas también aparecieron las pruebas deportivas. La primera que se realizó tuvo lugar en París en 1920 y fue llevada a cabo por el Aeroclub Nacional francés. Desde ahí se han ido sucediendo las competiciones por todo el planeta, sobre todo desde que se creó el Campeonato del Mundo de Vuelo Acrobático, en 1960 y en Bratislava.
Uno de los personajes más emblemáticos que ha tenido el vuelo acrobático ha sido un español, José Luis Aresti. Nacido en Bilbao en 1919, se especializó en maniobras aéreas durante la Guerra Civil. Tras la Segunda Guerra Mundial, tanto él como su avión Bucker Jungmaister, se hicieron famosos en el circuito europeo de exhibiciones por sus impresionantes maniobras realizadas en vuelo rasante. Pero su legado más importante es el "Sistema Aresti" denominado así en su honor. Este sistema criptográfico permitía apreciar objetivamente la dificultad de cada una de las posibles maniobras que se podían realizar en la época. Cuando la Federación Aérea Internacional (FAI), en el año 1963, asumió el sistema ya tenía 3.000 combinaciones o figuras posibles. Hoy sobrepasan las 15.000, pero la forma de "leerlas" o ver su grado de dificultad no ha cambiado. De hecho, aún con los cambios sufridos, todos los pilotos siguen llevando hoy su programa de vuelo escrito con el sistema Aresti y los jueces lo utilizan para puntuar y valorar la dificultad de las maniobras realizadas por los competidores de una forma objetiva.
Aresti llegó a ocupar la presidencia de la Comisión Internacional de Vuelo Acrobático, dependiente de la FAI, del 68 al 69, siendo presidente de honor hasta su muerte. También recibió las medallas de oro y plata de la FAI.
Campeonatos españoles
Otros pilotos españoles han tenido un protagonismo especial en esta disciplina. Tal es el caso de Tomás Castaño y Manuel Ugarte, campeón y subcampeón del mundo en 1964, o Ramón Alonso, cuya lista de títulos es interminable. Sin embargo, los tiempos de crisis también han afectado a esta disciplina en nuestro país, tanto en lo que se refiere a nuevos candidatos como a la participación en pruebas internacionales o celebración de campeonatos en territorio nacional. Poco a poco, no obstante, el vuelo acrobático va recuperando el pulso.
En España se celebra un campeonato nacional que este año tendrá lugar entre el 19 y el 22 de mayo en el aeródromo de Ocaña-Toledo. Además de las pruebas del campeonato del mundo, en nuestro país se celebra la Copa Triangular de Vuelo Acrobático, una competición creada en 2004, y la Red Bull Air Race World Series (RBAR), que combina la competición de velocidad con la acrobática entre aviones deportivos. El campeonato fue concebido en el año 2003 por la empresa Red Bull y se desarrolla mediante pruebas en diversas ciudades del mundo, entre ellas Barcelona, que desde 2006 acoge una en primera línea de costa.
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