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PORSCHE. Deportivos hasta la médula
Octubre 2009
Si hay una marca mítica que se haya caracterizado por la continua supervivencia, ésa es Porsche. Ni las guerras, ni las crisis, y parece que ni ahora las presiones del grupo Volkswagen, pueden con este fabricante de automóviles deportivos de lujo que, con el paso de los años, se ha convertido en todo un referente. El estilo de competición, los motores potentes y el refinamiento de cada uno de los acabados, son la razón de ser de la marca de Stuttgart.
Más que un único creador, la historia de Porsche ha sido escrita por una familia, de padres a hijos, que empezó con Ferdinand Porsche, un peso fuerte en el mundo de la ingeniería. Fue nombrado en 1999, a título póstumo, Ingeniero Automovilístico del Siglo XX, algo que dice mucho de este austriaco, nacido en Maffesdorf (entonces Austria y hoy República Checa), el 3 de septiembre de 1875. Dio nombre a la marca, aunque sería su hijo Ferry quien se encargaría de lanzar el primer modelo genuino Porsche, el 356, que vería la luz en el Salón de Ginebra de 1949. Este año se cumplen 60 años de una salida a escena que ayudaría a Porsche a romper todos los records mundiales y a convertirse, junto a Ferrari, en la marca más prestigiosa del automovilismo mundial.
Ferdinand Porsche fue, como todos los grandes genios, un personaje cautivado por el mundo de la tecnología. Empezó a trabajar en el campo de la electricidad y sus aptitudes lo convirtieron en uno de los responsables de la empresa vienesa Jacob Lohner, que en la exposición universal de 1900 presentó en París el coche eléctrico Lohner- Porsche, propulsado por cuatro motores eléctricos colocados en las ruedas.
Porsche creó y pilotó sus propios modelos de carreras (de ahí la afición que heredó su hijo por lo deportivo), como el Sascha, que en 1922 ganó la Targa Florio. En 1923 entró a trabajar para Mercedes como director técnico, desarrollando los motores de la marca y participando en diseños como el Mercedes-Benz S, el SSK o el SS.
El proyecto número 7
En 1931 creó en Stuttgart su propia oficina de diseño e ingeniería. Para atraer clientes puso a su primer modelo proyecto nº7 (para dar la impresión de otros modelos anteriores). Auto Union le encargó un coche de competición, el Auto Union P-Wagen (Porsche tipo 22). Ferdinand creía en un automóvil popular, de calidad y que no fuese una versión de juguete de las berlinas tradicionales, una idea casi platónica, pero que pudo llevar a cabo en 1934, tras recibir el encargo de la administración alemana del partido nazi. Así nació el primer Volkswagen, el V1 (Ur- Beetle) al que siguieron otros hasta el VW30. Llegó la guerra y se detuvo la fabricación de coches para dedicarse a los vehículos militares.
En 1952 se empezó a utilizar el emblema de la marca. Porsche optó por incluir en su escudo las heráldicas de Stuttgart yBaden-Württemberg, a consecuencia de sus éxitos en competición.
Tras la Segunda Guerra Mundial, los aliados intentaron que Francia asumiera la marca Volkswagen, sin conseguirlo. Ferdinand Porsche, su hijo Ferry y su yerno Antón Piëch (abuelo del actual máximo accionista y que fuera presidente de Volkswagen, Ferdinand Piëch)fueron arrestados por colaboracionismo y por emplear mano de obra esclava. Ferdinand y Antón fueron encarcelados en el presidio medieval de Saint Claud en Dijon, donde pasaron dos años, siendo forzados a trabajar en diseños para Renault (de ahí surgiría el popular Renault 4CV). Ferry, que había nacido el 19 de septiembre de 1909, intentó recuperar la compañía trabajando para otros constructores, creando el 360 Cisitalia de carreras, un proyecto que su propio padre elogió a la salida de la cárcel.
Un coche para la liberación
En 1948 Ferry Porsche creó el proyecto 356, un deportivo cupé biplaza basado en diseños Volkswagen con motor de 35 CV y carrocería de aluminio; sus ventas fueron destinadas a liberar a Ferdinand Porsche de la prisión. La fábrica estaba en Gmünd (Austria) y en 1949 se trasladó nuevamente a Stuttgart, el mismo año en que presentaría el Porsche 356 definitivo con motor trasero (el prototipo lo tenía delantero), marcando así una tradición en la marca que aún continúa. En 1950 se firmó un acuerdo entre Porsche y Volkswagen para el suministro de piezas. El 30 de enero de 1951, Ferdinand Porsche falleció; ese mismo año ganarían las 24 Horas de Le Mans.
El modelo 356 se convertiría en la punta de lanza del éxito de la marca y subsistiría en el mercado hasta el año 1963, después de haberse fabricado 76.302 unidades. A mediados de los 50, Porsche empezó a desarrollar un sustituto, pero totalmente distinto; la consigna era un motor trasero y refrigerado por aire. Optaron por un motor boxer (más largo para dejar espacio a los ocupantes) y diseñaron un 2+2. El diseño fue obra del hijo de Ferry, Butzi, que le dio unas formas que se han mantenido hasta la actualidad. El motor, un seis cilindros de 1991 centímetros cúbicos y 130 CV, fue obra de Ferdinand Piëch Porsche. Recibió el nombre de 901, pero ante la imposibilidad de atribuirse en exclusiva el uso del 0 entre dos números, tras pelearse con Peugeot, optaron finalmente por 911, el nombre de todo un mito.
El 911 de 1964 significó el asentamiento de Porsche como marca deportiva, creándose varias versiones cada vez más potentes (y caras). En 1969 se hizo la primera renovación del modelo, ofreciendo motores de 125 a 180 CV. En los años 70 surgieron nuevas versiones, como el modelo de 210 CV, el popular Carrera RS. Le siguieron el 930, el 912, el 924, el 928 (el primero con motor delantero) y, en 1981, el 944. En 1983 apareció la versión cabrio del 911 y el modelo vivió una segunda juventud con un restiling completo en 1984, lo que supuso un gran éxito para sus 20 años de historia.
Momentos complicados
En 1991, tras los difíciles 80, apareció Peter Falk para renovar el 911 y usarlo nuevamente de salvavidas. En 1993 salió el 911 Carrera Coupé con motor de 272 CV y fue todo un éxito. Se incorporó la tracción 4x4 y se lanzaron nuevas versiones con motores de 408 y 450 CV (el Turbo y el Turbo S). En 1996 llegó el Boxter. Ferry Porsche murió en 1998, después de conseguir ver el primer 911 refrigerado por agua.
En el 2002, la marca se embarcó en un incierto proyecto: el Cayenne, un todoterreno para la familia. Se hizo en la nueva fabrica de Leipzig y sorprendió por su éxito de ventas, hasta el punto de ser considerado el salvador de la marca. En el pasado salón de Frankfurt se pudo ver, por fin, el Panamera, el primer deportivo-berlina de Porsche, pensado para la familia y con 4 puertas. Hoy componen la gama: el Boxter, el Cayman, el 911, el Cayenne y, pronto, el Panamera.
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