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ASTON MARTIN. Al servicio de su Majestad
Junio 2010
La historia de Aston Martin está ligada, como la de muchas
grandes marcas, al empeño y determinación de su
fundador, un visionario, un pionero, un emprendedor. Es
el caso de Enzo Ferrari, Ferdinand "Ferry" Porsche, Ferrucio
Lamborghini y, por supuesto, Lionel Martin.
Es fácil identificar a cada empresario de los citados con su marca, pero en
el caso de Aston Martin hay que recurrir al nombre de una clásica carrera
inglesa, la subida a Aston Clinton. Lionel participó en esa cita en 1914
al volante de un coche Singer de la época. Poco tiempo después, en 1915, su
victoria en dicha carrera le llevaría a bautizar su primer automóvil como Aston
Martin, contando con la colaboración de su socio Robert Bamford. Casi 100 años
más tarde, la marca volvió a encontrarse en uno de sus momentos álgidos, tras
haber vivido una tortuosa existencia con diversos cambios de propietarios y
varios ceses de producción.
La primera de esas etapas correspondió al período entre su fundación, en 1915,
y el primer traspaso de propietarios, en 1924. Durante estos años, la marca comenzó
su andadura en competición cosechando sus primeros éxitos y en 1922
Robert Bamford vendió sus participaciones a Lionel Martin. El primer varapalo
vendría tras la adquisición por parte de la familia Charnwood, en 1924, y el primer
cese de producción, en 1925.
Afortunada o desafortunadamente, Lord Charnwood vendió la marca de nuevo
en 1926, por la suma de 4.000 libras, a Renwick&Betelli, una joven empresa de
ingeniería, que trasladaría la sede de Londres a la población de Feltham. Esta
época tampoco duraría demasiado para la emergente marca de automóviles,
pues Renwick&Betelli comenzarían a vender participaciones de la marca apenas
cinco años después. Curiosamente, esta oscura etapa de problemas financieros
no casaban con la trayectoria deportiva: en 1928, Aston Martin participaría por
vez primera en las prestigiosas 24 Horas de Le Mans.
En la década de los años 30, la familia Shuterland era la mayor accionista,
tras su adquisición a Renwick&Betelli, y con la llegada de
la II Guerra Mundial la producción se dirigió hacia las necesidades
bélicas del momento. Al acabar la guerra, un anuncio de la venta de
la marca en The Times atrajo la atención de David Brown, un empresario
dedicado al sector de los tractores, con el que llegaría la época
de máximo esplendor de Aston Martin. A él le debemos la saga DB,
en honor a sus iniciales, con creaciones tan excitantes como el DB5,
el que fuera el primer Aston Martin del personaje de ficción James
Bond, aunque Fleming siempre lo retratara a bordo de un Bentley.
Tras la exitosa década de los 50 y 60, con victorias en Nürburgring,
Monza, Le Mans y el Tourist Trophy, David Brown se vio obligado a
vender la compañía en 1972, esta vez al grupo Company Developments.
En ese mismo año, los primeros Vantage y V8 entran en la
línea de producción. Poco después, en 1975, cambia de manos nuevamente
al consorcio liderado por Peter Sprague and George Minden.
Ellos continuarían la labor iniciada con el Vantage con nuevos
modelos como el V8 Volante o el Lagonda. Un nuevo traspaso tendría
lugar en 1981, cuando Victor Gaunlet y Pace Petroleum se hacen
cargo de la compañía. Con ellos llegarían los V8 Vantage Zagato y
V8 Volante Zagato.
La penúltima etapa de Aston Martin comenzó en 1984 con la adquisición
del 75% de la compañía por parte de Ford Motor Company, que
se completaría al 100% en 1994. Ese mismo año comenzaría la producción
del DB7, al que seguiría en 1999 en DB7 Vantage, en 2001,
el V12 Vanquish y, en 2003, el DB9. Como un guiño al pasado de la
marca, en 2002 Aston Martin renovaría su relación con el carrocero
Zagato para producir una edición exclusiva del DB7. Paralelamente,
en 2003, la planta de Gaydon abrió sus puertas con el honor de ser la
primera fábrica de la marca construida específicamente con ese fin.
Tres años después de su inauguración, Gaydon tendría el honor de
producir la unidad 30.000 de su historia.
El último episodio en la convulsa historia de la marca británica se
completaría en 2007 con la venta a un consorcio liderado por David
Richards, de Prodrive, un grupo de empresas estrechamente vinculadas
a la automoción y competición automovilística. Desde su adquisición,
Aston Martin, en un claro retorno a sus orígenes deportivos,
ha conquistado algunos títulos mundiales, repitiendo victoria en los
escenarios que vieron comenzar sus andaduras. En 2007 y 2008 se
haría con el primer puesto de su categoría en las internacionales 24
Horas de Le Mans y en 2008 coparía el podio de las 24 Horas de Nurburgring,
con tres unidades del Aston Martin V8 Vantage N24.
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