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Berlín. Premio de la Concordia
Octubre 2009
El jurado decidió “conceder el Premio Príncipe de Asturias de
la Concordia 2009 a la Ciudad de Berlín, en el XX Aniversario
de la Caída del Muro, simbolizando en ella tanto a quienes,
con pérdida de su vida o de su libertad, lucharon de forma directa
por superarlo, como a los millones de ciudadanos que tras su caída
han sido capaces de construir, sobre las cicatrices de la división, una
sociedad abierta, acogedora y creativa, un nudo de concordia en el
corazón de Alemania y de Europa, que contribuye al entendimiento,
la convivencia, la justicia, la paz y la libertad en el mundo”.
Hablar de Berlín era, hasta hace unos años, hablar de Guerra Fría,
de potencias político-económicas enfrentadas, de las ruinas de los
bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, de un muro que dividió
durante 28 años a la ciudad y a sus ciudadanos. Hoy ha quedado
todo ello para la historia; la capital de la Alemania unificada ha vivido
tales cambios, que en la actualidad es una ciudad armoniosa,
de amplias avenidas, de grandes espacios verdes y zonas urbanas
modernas, de edificios que evocan la capitalidad del reino prusiano
y del imperio alemán y que conviven con los rascacielos; una
ciudad de gente muy joven –dado que la mitad de sus tres
millones y medio de habitantes tiene menos de 35 años-,
que ama la cultura y la diversión y las ideas nuevas.
Situada en una antigua zona glaciar, entre dos altiplanos, Berlín
está atravesada por los ríos Spree y Havel, el primero de los cuales
vierte sus aguas sobre el segundo en el barrio occidental de Spandau.
La ciudad cuenta con numerosos lagos, alimentados por los
citados ríos, y varios espacios verdes, tal es el caso del Tiergarten,
en el mismo centro y verdadero pulmón de la ciudad.
Un lugar, un muro
Como capital del Tercer Reich, Berlín sufrió los intensos bombardeos
de los aliados desde 1943. Cuando acabó la guerra y la ciudad fue
dividida en 4 distritos, el gobierno del sector oriental, bajo influencia
rusa, consiguió separar en dos la ciudad y el país, llegando al extremo
de levantar un muro para evitar el paso de los habitantes de un
lado a otro. El muro fue construido por el ejército durante la noche
del 12 al 13 de agosto de 1961 y completado en sucesivas obras hasta
1986. A partir de ese momento se fue cerrando el paso hacia la
República Federal Alemana, la occidental, para evitar la emigración
y la salida de científicos, se estableció una intensa vigilancia, se
instalaron minas y se dio orden de disparar contra todo el que quisiera
cruzar. El muro en 1989 estaba constituido por una pared de
41,91 km de longitud y de 3,60 m de alto; 58,95 km de
muro prefabricado y de 3,40 m; 68,42 km de alambre de espino con
muro prefabricado y de 3,40 m; 161 km de calles iluminadas; 113,85
km de vallas; 186 torres de vigilancia y 31 puestos de control.
Tras la caída de Pacto de Varsovia, la emigración masiva de los habitantes
de la antigua órbita soviética hacia otros países, así como las
presiones internacionales y las propias manifestaciones populares,
acabaron con el fatal muro, siendo derruido el 10 de noviembre de
1989, lo que dio paso a la reunificación alemana, a la re-instauración
de la capital en Berlín y a la reconstrucción de la ciudad.
Un breve paseo
La visita obliga a recorrer hitos del pasado: en Mühlenstrasse queda
un tramo de más de un kilómetro de muro, con el conocido Checkpoint
Charlie, uno de los puntos de acceso desde Berlín Este; en la
actualidad es un museo dedicado a la historia del muro. La Puerta
de Brandemburgo, hoy símbolo de la reunificación del país. El Reichstag,
sede del parlamento federal (Bundestag); tras el bombardeo
quedaron solo los muros y a su reconstrucción se añadió la cúpula
de cristal de Norman Foster, que se puede visitar y ofrece una
bella panorámica de la ciudad. Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche,
iglesia ubicada en el centro del Berlín occidental y destruida por los
bombardeos; se ha conservado la gran torre para recordar las consecuencias
de la guerra. Potsdamer Platz, en el corazón del Berlín
occidental está lo que en 1920 era uno de los puntos más populares
de toda Europa; hoy ofrece la imagen del Berlín actual, pues tiene
rascacielos y centros comerciales, restaurantes, cines, museos y clubes
nocturnos. Cerca de Alexanderplatz, el centro del antiguo Berlín
oriental, se halla la torre de televisión Fernsehturm, de 368 m de
altura, desde cuyo restaurante giratorio se divisa toda la ciudad. Y,
además, de visita obligada son los numerosos museos, algunos en
la Isla de los Museos (Patrimonio de la Humanidad), el Tiegarten y la
Columna de la Victoria, los jardines del palacio de Charlottenburg,
Pfaueninsel (la isla de los pavos reales) en el lago Wansee, el impresionante
Barrio de la Judería –Scheunenviertel-, Gendarmenmarkt,
la plaza donde está el Konzerthaus y las catedrales alemana y francesa
y un largo etcétera que hacen inolvidable a Berlín. |
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